Florentino Kane, en tintaLibre

¿Qué apellido ponemos plantarle a Florentino si le quitamos el Pérez? Este mes en la revista tintaLibre podéis encontrar mi respuesta. He publicado un artículo sobre el presidente del Real Madrid en el que, más que compararle con Kane, hago un recorrido por su vida. Aquí podéis leer las primeras líneas. “Florentino Pérez ha demostrado que  el fútbol es un negocio redondo. Es el Ciudadano Kane del fútbol contemporáneo. Un empresario que logró la cuadratura del círculo: en el año 2000 convirtió a un Real Madrid en bancarrota en el club más rico del mundo. Aunque, como el protagonista de la película de Orson Welles, sabemos qué ha hecho, pero quizá ignoramos quién es. Puede que todos tengamos, como Charles Foster Kane, una palabra que nos resuma, que nos explique. Un Rosebud. Como desconozco con qué palabra podría explicarnos Florentino Pérez su vida, enumero aquí 26, con desorden cronológico pero en orden alfabético. A de ACS. Empezamos mal. Por unas siglas, en vez de por una palabra. Las de Actividades de Construcción y Servicios, SA, más conocida como ACS, la descomunal empresa que preside. La mayor constructora de infraes- tructuras del mundo. Formada por 250.000 personas. Que factura, según le contó a Jordi Évole en una entrevista televisiva, “de 105 a 110 millones de euros al día, incluidos sábados y domingos, unos 38.000 millones de euros”. B de Blanco. Merengue. Madridista… ” La doble página contiene una excelente caricatura de Florentino Pérez firmada por mi tocayo Leandro Barea. Y en la portada de la revista, cargada de contenidos interesantes, por cierto, figura otro grande, nada menos que...

Negro, como Barcelona

Soy negro. Como Getafe, dije hace unos meses, cuando acudí al festival organizado por Lorenzo Silva. Ahora puedo añadir que soy negro, como Barcelona, que estos días, del 29 de enero al 7 de febrero, celebra la décima edición del encuentro de novela negra Bcnegra. Este jueves, 5 de febrero, participo en la mesa “Sudor y corrupción. La cara oscura del deporte”, junto con los escritores Santiago Roncagliolo y Juan Sasturain, moderados por Luis Alejandro Díaz, periodista. En el Auditorio del Conservatori del Liceu (C. Nou de la Rambla, 88) a partir de las cinco de la tarde.  Aunque, bueno, ya sabéis que más que negro tiro hacia el gris, que el merengue suaviza la negrura. __________ P.D.: A toro pasado, cuelgo un tuit donde podéis ver el escenario. La cara oscura del deporte. @twitroncagliolo, @leandropem, Juan Sasturain y Luis Alejandro Díaz. #BCNegra15 pic.twitter.com/OJGY2967VZ — Leersinprisa (@Atram_sinprisa) febrero 5,...

¿Quién es Juan Torca?

Esa pregunta tiene bastantes respuestas. 1) En el dossier de prensa que Planeta distribuyó sobre Las Cuatro Torres, la primera novela que protagoniza, encontramos esta descripción: «Juan Torca tiene 51 años. Mide 1,85 m y pesa 85 kg. Viudo. Su único hijo, Rodrigo, es policía. Torca prefiere no recordar las misiones que, hasta 2010, ha realizado para EuCorp. Ha sido militar y mercenario. En 2011, al comienzo de Las Cuatro Torres, vive en un hotel de Gran Vía y mata el tiempo corriendo por el Retiro, leyendo novelas negras y devorando series». 2) Torca es un personaje que ha vivido conmigo mucho tiempo, que ha dado muchas vueltas por mis neuronas y ha adoptado muchas personalidades antes de que comenzara a escribir esta novela. Ahora, tras vivir la aventura de Las Cuatro Torres  ya está fijado. Evolucionará, envejecerá, pero sus principales rasgos no van a variar… 3) Vale, Juan Torca es sólo un personaje. Pero para mí es algo más. Es sobre todo una presencia, un acicate, una voz que me golpea. Juan Torca, para mí, es un tipo terco. Un tipo «pertinaz, obstinado e irreducible» que ha vivido una nueva aventura, por ahora sólo en mi cabeza, y que a diario, desde hace semanas, me exige que la escriba. 4) Torca, por cierto, anda por Twitter y otros arrabales. A menudo solo fisgando. Hace un par de meses, por cierto, escribió este tuit: Acabo. Y acabó. Estoy jodido. Pero sigo. — Juan Torca (@JuanTorca) noviembre 9, 2014 5) Durante la promoción de la novela, a menudo me preguntaban si me gustaría que adaptaran al cine la novela y, en ese caso...

El making of de Las Cuatro Torres

Jose Mourinho se despidió del Santiago Bernabéu el 1 de junio de 2013. Al terminar un partido intrascendente contra Osasuna varios ultras del Real Madrid bajaron al terreno de juego y le entregaron una placa. Al día siguiente As publicó la portada que acompaña a estas líneas. Es una de las imágenes que van a aparecer en  El making of de Las Cuatro Torres, un recorrido de imágenes y vídeos con el que voy que desgranar cómo gesté y parí mi novela. Voy a mostrar cómo hice Las Cuatro Torres el miércoles 17 de diciembre, a las 20 horas, en el Museo del Libro, presentado por su antiguo director, mi amigo Rodrigo Burgos. Hablaré de fútbol, y también de libros, canciones y, cómo no, del mechero de Marsé. Aquí podéis ver uno de los Zippo que rularon por los Balcanes en los años 90. El que aparece aquí abajo no es mío, ya me gustaría, lo encontré en la web de un coleccionista mientras escribía la novela. Y me dio bastante...

El pelo

No me preocupa —vale, no me preocupa demasiado— perder pelo en la azotea. Tengo entradas, o salidas, desde hace más de veinte años, así que he tenido lustros y más lustros para hacerme a la idea de que el peine sólo me serviría para recordar tiempos mejores. Pero he perdido un pelo especial. Me preocupa, aunque no demasiado, quizá más bien me desconcierta, haber perdido un pelo especial. Un pelo doble, grueso, blanco y duro, que brotaba con fuerza en medio de mi barbilla. Un cana que, la verdad, me encantaba descubrir. Iba a su bola. Por mi culpa, claro. Me afeito de ciento en viento, nunca me arreglo la barba, pero en cuanto me topaba con él sólo le dejaba crecer dos o tres días. Como mucho. Al final cogía unas pinzas, pegaba un tirón y lo arrancaba de raíz. Y, algunas veces, luego lo enseñaba. Era un pelo especial, ya digo. Pero desde hace tres o cuatro semanas ya no me sale. Intuyo, además, que ya no volverá. Y ni siquiera le llegué a hacer una foto en...
¿Qué hago, a partir de ahora, con este blog?

¿Qué hago, a partir de ahora, con este blog?

Un blog es un bloc. Abres el gestor, creas una nueva entrada y te enfrentas a un inmenso y vacío campo de texto. A una página en blanco. Puedes escribir un texto útil, entretenido o/y oportuno o, entre otras muchas cosas, una chorrada intrascendente que como mucho interese a una sola persona. A ti. Vale. ¿Y qué hago yo, ahora, con este blog? Hasta el post anterior, en este blog hablaba de mi libro. Intentaba no practicar el autobombo, pero eso lo debéis juzgar vosotros. Pero en el post anterior me salté el guión inicial. Usé el blog para recordar a mi padre. Crucé una frontera. Ahora puedo desandar el camino. Volver por donde solía y escribir sólo sobre mi actividad libresca. Aunque el cuerpo me pide abrir el blog. Improvisar. Escribir sobre cualquier asunto. Convertir este blog, este bloc, en un...